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martes, 3 de abril de 2012

UNA VISITA FRANCISCANA A "LA MILPA" Y TECOMITL A FINES DEL SIGLO XVI.



Por: Raymundo Flores Melo*

El 9 de Julio de 1584, Fray Alonso Ponce, Comisario General de la Orden de San Francisco, sale de la Gran Canaria rumbo a la Nueva España teniendo, entre otras, la tarea de realizar una visita a los distintos conventos y fundaciones franciscanas del territorio recién evangelizado. Para esta fecha, ya han pasado más de sesenta años de la caída de Tenochtitlán, y México va adquiriendo un rostro muy diferente con la propagación de la religión católica.

El comisario franciscano recorrerá, entre 1584 y 15881, una extensión territorial que abarca el centro y sudeste de lo que hoy es la República Mexicana hasta Nicaragua, en Centroamérica. Desembarca en el puerto de San Juan de Ulúa el once de septiembre del mismo año e inicia su camino rumbo a la Ciudad de México. Es justamente en éste lugar donde toma como secretario a un fraile que ha vivido largo tiempo en la provincia de Yucatán (desde octubre de 1573) y que conoce la geografía, costumbres y tradiciones de la península y sus alrededores, además de saber la lengua maya.

La persona seleccionada como secretario es Antonio de Ciudad Real, quien va a ser el encargado de poner por escrito lo sucedido durante éste viaje. El manuscrito realizado durante los cuatro años de visita fue publicado en España hasta el siglo XIX (1872) y editado en México en 1976. Como cronista, Ciudad Real es importante para nuestra comunidad por que en su libro Tratado Curioso y Docto de las Grandezas de la Nueva España2menciona que durante su itinerario acude a Xochimilco y un poco después a la ahora Milpa Alta.

En esta región, Ciudad Real da cuenta, aparte de hacer referencia a las jurisdicciones civil y eclesiástica - a las que pertenecían los territorios -, sobre la manera en que fueron recibidos ambos religiosos franciscanos por los naturales, la lengua que se hablaba, las distancias de un asentamiento a otro, la forma de actuar de los habitantes, así como el estado de los conventos de “la Milpa” y San Antonio Tecómitl, y el número de frailes que vivían en ellos. Quizá para mucha gente no sea significativo el hecho pero para los habitantes de ésta demarcación sí, por tal motivo, se transcribe lo que vivieron los religioso Ponce y Ciudad Real en parte de lo que fue la Provincia del Santo Evangelio de México.
La visita realizada en 1586 dice lo siguiente:

“Lunes tres de febrero salió el padre comisario de Xuchimilco por una larga calzada en que hay muchas puentes, y andada una legua pasó por un pueblo llamado San Pedro, puesto en un valle cuasi cercado de cerros. Después anduvo otra legua de camino muy sabroso y llegó, al salir del sol, al pueblo y convento de la Milpa, donde aunque era de mañana se le hizo muy buen recebimiento. Es el pueblo de mucha vecindad de indios mexicanos, está fundado en una ladera de una sierra; danse en él muchas y muy buenas tunas; tienen los indios de aquel pueblo mucha falta de agua, especial los que están en lo bajo de la ladera, los cuales van una legua de allí por ella; los de arriba no padecían tanta necesidad, porque en la plaza, que es junto al convento, había una fontecita que echaba un caño de agua muy delgado de que se proveían, y no todos, por no haber para tantos; íbase trayendo más agua encañada de lo alto de la sierra para remediar esta falta y necesidad: Los demás indios de aquella guardianía son también mexicanos, y todos, con los de la cabecera, son del arzobispado de México y sujetos a la cibdad de Xuchimilco.

El convento tenía hecho un buen cuarto de cal y canto, nuevo y recio, todo lo demás era viejo que se iba cayendo; hay en él una huerta, la cual se riega cuando llueve; la vocación del convento es de la asumpción de nuestra Señora y residían en él dos frailes; visitólos el padre comisario y detúvose con ellos sólo aquel día... Martes por la mañana, cuatro de febrero, salió el padre comisario de la Milpa, ya salido el sol, y andaba una legua de cuesta abajo, llegó al pueblo y convento de San Antonio Tecómitl, donde fue recebido con mucha fiesta, alegría y devoción de los indios. Está fundado aquel pueblo cerca de la laguna de Xuchimilco o Chalco, en unos arenales, apartado un poco del camino real que va de Ayotzingo a México; los vecinos de aquel pueblo y de los demás de aquella presidencia son mexicanos y de aquel arzobispado, subjetos a Xuchimilco; el convento es una casita pequeña hecha de adobes, con su iglesia, claustro y celdas altas de lo mesmo, no tiene agua de pie, pero hayla en el pueblo de pozo muy buena, moraban en aquella casa dos frailes, visitólos el padre comisario y detúvose con ellos hasta la tarde.

Aquel mesmo día, cuatro de febrero por la tarde, salió el padre comisario de San Antonio Tecómitl para volver a México...”3

Como puede leerse, el Tratado Curioso y Docto de las Grandezas de la Nueva España de Antonio de Ciudad Real es una de las pocas crónicas de la época colonial que describe de manera particular y detallada parte de la geografía de San Pedro Atócpan, Villa Milpa Alta y San Antonio Tecómitl durante la segunda mitad del siglo XVI y, por tanto, debe ser referencia obligada para la construcción de la historia de Milpa Alta durante el periodo virreinal.
Agosto de 2002.



1 ESTEVE BARBA, Francisco. Historiografía Indiana. Madrid, Gredos, 1992, p. 340.
2 CIUDAD REAL, Antonio de. Tratado Curioso y Docto de las Grandezas de la Nueva España. (2 vols.).México, UNAM, 1976.
3 Ibid., vol. I, pags.142 y 143.