Por: Raymundo Flores Melo
La lucha por la propiedad comunal de Milpa Alta, que se desarrolló desde finales de la década de los años setentas y principios de los ochenta del siglo pasado, dio como resultado el fortalecimiento de la identidad en la región, propiciando con ello un incremento del sentido de pertenencia y salvaguarda de la tierra entre sus habitantes.
Aunado a este fenómeno social, algunos sucesos relacionados con la defensa de los bosques 1, hicieron posible que la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) abriera la posibilidad de que los derechosos pudieran aportar documentos que ayudaran a la confirmación y titulación de sus bienes comunales.
Gracias a particulares como el licenciado Ignacio Álvarez y a los archivos públicos, como el Archivo General de la Nación (AGN), pudieron colectarse algunos documentos que habían quedado casi en el olvido. Planos, mapas, pictografías y varios folios salieron de nueva cuenta a la luz. Todos ellos aportados, en tiempo y forma, por comuneros milpaltenses a la SRA, mismos que fueron a parar al Archivo General Agrario.
Pero ¿a qué se le llama Títulos Primordiales? Los títulos primordiales son un conjunto de documentos que abarcan la historia del pueblo hecha por los naturales, transcripciones de Mercedes Reales, testimonios, dibujos y papeles relativos a conflictos por la tierra, todo ellos con la finalidad de demostrar el derecho de posesión desde tiempos inmemoriales ante las autoridades virreinales 2. Mismos que, con el paso de los siglos, fueron usados en los pleitos legales que se produjeron desde el México independiente, pasando por época posrevolucionaria, hasta la actualidad.
Si bien, se ha puesto en entredicho la autenticidad de este tipo de manuscritos, su valor histórico radica en que reflejan la forma en que los indios, en este caso, los de La Milpa, usando la legislación española, defendieron la posesión y disfrute de sus tierras. Tierras que, al igual que la virgen de la Asunción, han jugando un importante papel en la construcción de la identidad milpaltense.
En el caso que nos ocupa y que es materia de esta publicación, se trata de la narración de la fundación de la Asunción Milpa Alta, de los viejos que ganaron la tierra, del recorrido y reconocimiento de los linderos de la propiedad tanto de los pueblos asentados en La Milpa como de comunidades vecinas, así como la forma de llevar a efecto dicho acto.
En él, se proporcionan los nombres de los principales que tuvieron la representación de cada uno de los nueve pueblos 3, unidos bajo la advocación mariana de la Asunción. Pero, sin duda, lo más importante es que en ellos se plasma el deseo de que se conozca, por parte de las generaciones futuras, como se ganó la tierra:
“ahora sepan hijos míos que esto sucedió así, y sepan que como lo dejamos declarado, así mismo, se lo iréis declarando vosotros a vuestros hijos que fuesen naciendo, que ya empiezan a parar y a los que empiezan a gatear y que no han nacido conforme va andando el tiempo…”
Se han publicado otros documentos que también forman parte de los Títulos primordiales de Milpa Alta, como los que aparecen en el libro de la doctora Paula López Caballero, donde se narra la aparición de la virgen en el Tulmiac, el importante papel que tiene un natural de Tláhuac – Miguel Telles - para encontrar el agua, así como las características que debería tener el terreno para edificar la iglesia de la Asunción; además proporciona la relación de otro recorrido de límites realizado en la propiedad comunal de Milpa Alta, entre otros asuntos. 4
El que ahora se edita, viene a ser un importante complemento para conocer un poco más de la documentación sobre la propiedad comunal, misma que contadas personas tienen la suerte de poder leer de manera integra debido a varias circunstancias que han rodeado a estos papeles.
En primer lugar, porque solo eran accesibles a gente cercana a la representación comunal. Después, debido a que fueron divididos y resguardados por varias personas como don Gorgonio Abad, de San Pablo Oztotepec, y el señor Glafiro Meza, de Villa Milpa Alta, y solo en la medida que las circunstancias lo permitieron fueron revelados a un mayor número de comuneros.
Aunque existe estos mismos documentos en el AGN, es decir, que pueden ser consultados de manera pública, es complicado que una persona alejada del ámbito académico pueda verlos y leerlos por las restricciones administrativas y técnicas, como por ejemplo el saber paleografía o tener conocimiento de la lengua náhuatl.
EL DOCUMENTO Y LOS LUGARES
Dentro del texto, hay que destacar la mención de parajes que han sido importantes para contar la historia de Milpa Alta y sus pueblos, como es el caso de Santa Martha Zolco 5, lugar de la primera ermita y el conocido como Chicomostoc que es donde se encuentra el exmonasterio franciscano y casa de la patrona de Milpa Alta; del manantial Tulmiac, desde donde se empezó la construcción de una cañería para brindar agua a los pobladores de La Milpa en la época virreinal 6, construcción que llegaba a una pila en medio de la plaza del pueblo.
De lugares como Nepanapa, donde comen y pernoctan los naturales que fueron hacer el recorrido de límites de la propiedad comunal, y lugar que, desde los últimos años de la década de los setenta, del pasado siglo, fue escenario de varias celebraciones del inicio de la lucha comunal, suceso que repercutió en la memoria de cientos de milpaltenses.
Igualmente, Xaltepec o la mina, paraje cercano a San Pedro Atocpan, donde se sacaron toneladas de grava para la construcción de la carretera federal México-Oaxtepec; y como dejar de mencionar las cuevas de Mexcalco, que la tradición popular menciona como un sitio en el que revolucionarios y bandidos usaban para ocultarse, o al Teuhtli, volcán legendario y mítico, donde iniciaban y terminaban los recorridos de linderos, así como otras mojoneras, que por encontrase cerca de los núcleos de población, son las más conocidas, como el Yeteco o Pisiete, el pequeño hijo del Teuhtli 7.
Por otro lado, enmarcado este espacio, son mencionados los pueblos colindantes, tanto los que salen a confirmar las mojoneras, como los que dan fe del resultado del recorrido. De esta manera, tenemos a los representantes de San Antonio Tecomitl, Santo Domingo Juchitepec, San Francisco Tlanepantla, La Natividad Tepoztlan, San Miguel Topilejo, así como la presencia – para dar fe junto con el gobernador de la ciudad de Xochimilco – de los pueblos de la orilla del lago: Santa María Nativitas, San Jerónimo 8, Santa Cruz Acalpixca, San Gregorio Atlapulco, San Luis Tlaxialtemalco, Santigo Tulyehualco y San Juan Ixtayopan.
Todos estos lugares, mencionados dentro del documento que forma parte los títulos primordiales de la Asunción Milpa Alta, son parte de la geografía histórica de nuestra región y cada uno de ellos bien merece un estudio.
LA PRIMERA FOJA
Lo primero que llama la atención, de este documento en náhuatl, es el dibujo que lo acompaña, en él se observan varias construcciones religiosas, entre las que destaca el templo de la Asunción, con su nave principal y torres, localizado en el ángulo inferior izquierdo, y las ermitas de Santa Marta y San Mateo, de lado derecho, además de otras cuatro edificaciones 9.
El que aparezcan dos templos dedicados al barrio de Santa Martha y que el texto nos hable de una ermita vieja, parece indicar la existencia de esos dos lugares dedicados a la santa en la época en que se redacta el documento.
Arriba de la iglesia de la Asunción encontramos una elevación y un águila sobre una planta de nopal, símbolo de Tenochtitlan.
En la parte central, se encuentra un hombre, que representa al principal de San Lorenzo Tlacoyucan - aunque también aparece como de La Milpa -, llamado Miguel Quayeyecatzi o Guayeyecatzin, en sus manos lleva tres flechas y una especie de escudo con adornos. Parte de su indumentaria la forman prendas de tipo europeo, como son la camisa y el calzón, va descalzo y porta una capa o tilma, además de un penacho. A parte de este personaje existen dos más en la parte superior e inferior del dibujo.
En la foja puede leerse en caracteres latinos el nombre del personaje, así como el de los barrios que conformaban La Milpa, a los que llevan varios caminos plasmados en este dibujo de manufactura burda.
Los elementos en las manos del principal, pueden tratarse de una disociación del difrasismo empleado para representar el concepto de guerra 10, por tanto, si tomamos en cuenta lo escrito en los Títulos primordiales, la imagen indicaría que al realizarse la congregación de pueblos, cuando se les dan sus santos y santas, e inicia el pago de tributo y son dibujadas las líneas de sus límites, lo están haciendo en un nuevo contexto: en tiempos de paz.
“Está es la razón que dejaron los antiguos nombrados arriba de cómo fueron convocando a los demás naturales para que se bautizaran, diciéndoles hijos míos ya es tiempo de que creamos en Dios y esto os lo declaro en paz y quietud, no os espantéis, sirvamos a Dios, os vuelvo a decir que nuestros antepasados cuando se ganó la tierra, se mataron unos con otros en todos los lugares, que fue cosa de ver, que se espantaron unos a otros, se rempujaron, se dieron unos a otros y se quedaron absortos, y se pusieron los pueblos, y entonces dijeron nuestros antepasados, demos gracias a Dios de haber llegado a este tiempo para ser cristianos, y se arrodillaron , y con suspiros y lágrimas, y lágrimas de sus ojos se ofrecieron a Dios para vivir quietos y pacíficos en sus lugares…”
LA MILPA CHICOMOSTOC
En el texto se subraya la importancia que se le da a la iglesia de la Asunción y su relación con el asentamiento de La Milpa-Chicomostoc. Sin duda, la iglesia ha jugado un papel importante en el desarrollo de la historia de Milpa Alta, tanto así, que se le menciona varias veces a los largo del documento y se le presenta en una de las pictografías que forman parte de los papeles de la propiedad comunal, en la que aparece sobre una mano - que posiblemente se trate de la mano de Dios- de donde salen cuatro cordeles que van a dar a manos de los indios principales encargados de resguardar diferentes zonas del territorio comunal.
El paraje donde se construye la iglesia, según otro documento que también integra los títulos primordiales, es buscado con características singulares, en este caso, se dice la presencia de siete cuevas. La exploración se hace a petición de la mujer linda que se aparece a los naturales en San Juan Tulmiac, y que después, es identificada y descrita como la virgen de la Asunción.
SANTA MARTHA PRIMER BARRIO
Desde el inicio del documento nos queda claro que el primer asentamiento es Santa Martha Zolco o Xocotepetlapa, que su ermita fue la primera construcción religiosa, que se le dotó de tierra para su mantenimiento. De ese lugar salieron para recibir al enviado español, al que denominaron Cuahupezintli o Cuahupilzintli. Sin embargo, el sitio actual no es el mismo al que se hace referencia en el documento. Se trata de un paraje que está casi a medio camino entre el pueblo de Milpa Alta y el Teuhtli, casi pegado a una pequeña cordillera que encuentra hacia el poniente, predio que en la actualidad pertenece a los descendientes de la familia Basurto 11.
En el documento queda especificado que el barrio de Santa Martha se encuentra en el mejor paraje del pueblo, así mismo, los viejos – los que ganaron la tierra - dejan avisado que nunca le falten sus misas a la santa fundadora para que los que fueran naciendo no se olvidaran de ella, para ello dejan tierras para que se trabajen y pueda sacarse cubrir algunos gastos:
“y os dejamos avisados a vosotros los que quedasen y fueren naciendo, que las tierras que dejamos en la ermita vieja, son para que las sembréis, y todas las casas y paredones se han de sembrar, para que a dicha Santa no le falten con sus misas, velas y flores todos los años, como que es el primer fundador dicho barrio, y esto lo haréis entre todos los pueblos arriba nombrados…”
Inclusive se afirma que los habitantes de La Milpa tienen dos patronas: Santa Martha y la Señora de Agosto.
ABRAZOS Y FLORES, LA FRATERNIDAD
Dentro del recorrido de los limites de la propiedad comunal se hace referencia a las personas que acuden para ver si hay o no contradicción en las mojoneras. Después de clarinear, los representantes de cada asentamiento se saludan, algunas veces se abrazan o se dan collares o ramos de flores, expresando su conformidad, así lo hacen al inicio y fin del recorrido:
“y todos tres juntos lindaron en dicho cerro y en conformidad se abrazaron y dijeron, ya dejamos bien puestos a nuestros hijos para que de hoy en adelante no se quiten sus tierras”.
O bien:
“y de ahí fueron subiendo por encima del cerro nombrado Teuhtli Xahueyacatzin que es donde empiezan y acaban los linderos de allí, les dieron rosas en la mano y todo en conformidad se abrazaron y se hincaron de rodillas y llorando dijeron, demos gracias a Dios…”
También puede verse la cooperación que se produce entre los pueblos de La Milpa cuando, por lo largo de la jornada, deciden descansar en el paraje llamado Nepanapa:
“y dijeron vengan acá hijos míos y descansen que estarán cansados de andar por nuestros hijos donde les dejamos puesta la raya de sus tierra para que vivan seguros y para que reconozcan sus linderos, y en dicho paraje comieron y clarinearon y allí hicieron mansión y durmieron y dijeron: si Dios nos deja amanecer con bien proseguiremos dejando puestas las rayas de nuestros hijos”.
A cada principal le tocó hacer una tarea entorno al hecho: uno dio la cena, otro el agua – sacada del mismo paraje 12 - , uno más cortó el zacate para hacer la cama donde durmieron, otro sirvió la mesa, y hubo también quién cogió el itacate que sobró, así como quien los mando seguir haciendo el recorrido el día siguiente 13.
Sin duda, el documento nos ayudará a reconstruir una parte de nuestra historia, a conocer que desde el virreinato hubo hombres empeñados en defender su tierra, en preservar aquello que le daba significado a su vida y que los proyectaba, al ser recordados por las nuevas generaciones, al futuro.
El conflicto por el bosque continua, debido causas legales y a las contradicciones entre milpalteses, sin embargo, lo que queda claro es que todavía hay mujeres y hombres dispuestos a seguir ganando la tierra, a la manera de los antepasados, luchando por mantener los recursos boscosos de esta Milpa donde se ha cultivando maíz, magueyes y nopales, personas comprometidas en la defensa la tierra que nos ha dado de comer desde hace siglos.
16 de Febrero de 2020.
1. FLORES MELO, Raymundo. En la Milpa Alta. Historias y crónicas. México, SEDEREC, 2016, pp. 204-207
2. LÓPEZ CABALLERO, Paula. Los Títulos primordiales del Centro de México. México, CONACULTA, 2003, p. 10
3. San Francisco Tecoxpa, San Jerónimo Miacatlan, San Juan Tepenahuac, Santa Ana Tlacotenco, San Lorenzo Tlacoyucan, San Pedro Atocpan, San Pablo Oztotepec, La Milpa y Santa Martha.
4. LÓPEZ CABALLERO, Paula. Op. cit., pp. 219-230
5. FLORES MELO, Raymundo. Op. cit,, pp. 127-131
6. Ibíd., pp. 85-89
7. Ibíd., pp. 33-38
8. Al aparecer se trata de un barrio de Xochimilco que colinda con Nativitas y Acalpixca.
9. Dos de ellas son ermitas.
10. Para representar el concepto guerra se ha utilizado la conjunción de flechas y un escudo o chimalli.
11. FLORES MELO, Raymundo. Op.cit., pp. 127-131
12.GALARZA, Joaquín y Carlos López Ávila. Tlacotenco Tonantzin Santa Ana. Tradiciones: Toponimia, técnicas, fiestas, canciones, versos y danzas. México, CIESAS, 1982, pp. 4 y 7. Existe un ojo de agua en el lugar. Nepanapa puede traducirse como agua fronteriza.
13. En esta parte se utilizó otra versión, donde se nombra el al principal encargado de hacer el itacate con la comida sobrante; así mismo, se usa el término cena en lugar de comida como aparece en esta traducción.
