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lunes, 2 de abril de 2012

LA MILPA Y EL NOPAL. EL TRABAJO CAMPESINO EN MILPA ALTA



Por: Raymundo Flores Melo*

Maíz, frijol, calabaza y haba eran los productos que una buena parte de los campesinos milpaltenses sembraban en sus tierras, así como chícharo, papa, tomate y chile de tiempo. Cuando dejó de ser rentable la siembra de maíz fue paulatinamente abandonada. Hoy día podemos ver pequeñas muestras de esa vieja actividad a manera de manchas extrañas en el campo, islotes que con el paso del tiempo han perdido extensión pero no importancia en la alimentación del mexicano.
La tierra milpaltense sigue produciendo y surte con su producto a los habitantes del Distrito Federal y varios estados más de la república.

Los principios de este cultivo ocuparon los traspatios de algunos campesinos de la región cuando ya avanzaba  la década de los treinta1. La persona pionera en el cultivo del nopal verdura en Milpa Alta fue el señor Florentino Flores y, después, su hijo Jerónimo2 del barrio de San Agustín. Luego, de manera lenta pero constante, se fue diseminando su cultivo. También se menciona el nombre del señor Margarito Torres del barrio de Santa Cruz como uno de los continuadores de dicha actividad. En los cincuenta todavía eran contadas las personas que cultivaban este producto para su venta.

A partir de la década de los sesentas el nopal empezó a ganar mayor importancia y, poco a poco, las áreas que rodeaban a Villa Milpa Alta, San Lorenzo Tlacoyucan, San Francisco Tecozpa, San Jerónimo Miacatlan, San Agustín Ohtenco, Santa Ana Tlacotenco y San Juan Tepenahuac fueron engrosando fajas verdes con el crecimiento de las nopaleras.

El cultivo del nopal se extendió hasta llegar, entre las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, a ser una actividad que dejaba un buen porcentaje de ganancia. De tal manera que se podía ver en las tardes la llegada de camiones de redilas para cargar las pacas de nopal que serían enviadas por la madrugada del día siguiente a varios mercados del centro de la Ciudad de México, entre los que destacaban, en un primer momento, el mercado de Sonora; después los de  Jamaica, La Merced, Santa Escuela3 y, en la actualidad, la Central de Abasto de la Ciudad de México donde los productores de nopal de Milpa Alta cuentan con varias crujías para la compra venta de su mercancía.

Los nopaleros vivieron una época de auge durante la cual, los que tenían una mayor producción pudieron hacerse de camiones de carga, a los que mandaban poner redilas para que fueran usados tanto para transportar el nopal como para traer el abono orgánico tan necesario para acelerar el crecimiento de las plantas de nopal.

En el campo milpaltense, desde horas muy tempranas, podían y pueden verse a los trabajadores agrícolas hacer su labor de cosecha antes de que el Sol caiga con toda su fuerza. Después de la recolección llega el turno al empaque, el cual se realizaba colocando de manera circular,  teniendo como guía un molde (de 70 a 80 cm. de diámetro4), las hojas de nopal, hasta llegar a conformar un cilindro vegetal de aproximadamente de un metro setenta centímetros de altura que era amarrado de manera tal que permitiera su carga al camión por medio de los llamados “diablos” y un tablón de madera que servía como rampa.

La siembra, deshierbe, abono, cosecha o corte, el transporte en chiquihuites5, el empaque y la carga en el camión son realizados por personas contratadas para tal fin por los productores de nopal. Los estados de origen de estos trabajadores son: Oaxaca, Estado de México, Veracruz, Puebla e Hidalgo6. Es de notar que casi siempre es el propietario el que se encarga de la comercialización de la planta.

El crecimiento económico de Milpa Alta debido a la producción de nopales empezó a desacelerarse debido a que en los estados de Morelos e Hidalgo también se produjo nopal a gran escala. El incremento en la oferta por la llegada al mercado del nopal de estos dos últimos estados afectó a la baja el precio, empero, la región milpaltense no ha dejado de ser la más importante en producción de nopal verdura.
El 16 de febrero de 2001 se inauguró en Villa Milpa Alta el Centro de Acopio de nopal-verdura, lugar al que llegan los productores de nopal con sus canastos y los compradores de muchos lugares de la república en camiones y camionetas. Este mercado de nopal cuanta con tres áreas de venta: mayoreo, menudeo y nopal limpio. A las que se les ha adicionado otra zona dedicada a la verdura7.

Un punto a favor del nopal que se cultiva en Milpa Alta - opuntia ficus indica variedad Milpa Alta -, es que es menos fibroso que el que se da en zonas con temperaturas más elevadas, es decir, es más apetecible al paladar humano. Justo por esta característica se ha desarrollado en la delegación una gran cantidad de platillos con base en el nopal, platillos que la mayoría de las veces sirven como acompañamiento de los platos fuertes.

De esta manera tenemos nopales en escabeche con múltiples variantes de ingredientes hasta los simples nopales revueltos con huevo y los sencillos nopales asados en comal que hacen la delicia de cualquier comida. Las festividades de los doce pueblos que forman la delegación son una muestra de cómo los nopales se han amalgamado al tradicional comida compuesta de arroz y a mole con pollo, sin olvidar los pequeños tamales de frijol y alverjón. Agregando a todo esto la existencia de los tamales de nopal.

Pese a que el nopal no deja tanta ganancia a los campesinos milpaltenses como en el pasado, aún sigue siendo redituable, gracias a los cual su producción ha sido una barrera que ha impedido un alto crecimiento demográfico en la demarcación como ha sucedido con las vecinas delegaciones de Tlalpan, Xochimilco y Tlahuac. Por eso se hace tan importante - que si bien el trabajo y la constancia de los campesinos no lo hizo necesario en el pasado - que ahora el gobierno, en sus tres instancias, apoye a los productores de nopal con recursos que incentiven que las zonas de cultivo no disminuyan por la presión de la mancha urbana. Solo de esa manera ayudaremos a conservar por un poco más de tiempo la zona de conservación ecológica que son los bosques comunales de Milpa Alta.

rayflome@gmail.com
* Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
 y vecino del Barrio de la Concepción


1 FLORES ARCE, José Concepción. Quetzaltlahtolli, palabra náhuatl contemporánea. México, GDF-PAPO, 2005, pp. 157 y 163
2 Ibíd. p. 163
3 Información tomada de una platica con el doctor Fidel Jiménez Gutiérrez, productor de nopal en Villa Milpa Alta.
4 Información tomada de una platica con el doctor Fidel Jiménez Gutiérrez, productor de nopal en Villa Milpa Alta.
5 Estructuras cilíndricas hechas de carrizo que sirven para el transporte del nopal.
6 Íbid.
7 Datos proporcionados por la Dra. Emilia Flores, en ese entonces directora de Gobierno de la Delegación Milpa Alta.