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martes, 3 de abril de 2012

FIDENCIO VILLANUEVA ROJAS.


UN MILPALTENSE PARA APRENDER Y RECORDAR
Por: Raymundo Flores Melo*

El pasado tres de febrero de 2007 se llevó a efecto la presentación de la primera reedición de uno de los libros del profesor Fidencio Villanueva Rojas: Cantos Aztecas. Sin embargo, el libro va más allá de ser una mera reedición pues en él se concentran una serie de trabajos de este respetado profesor de la zona de Milpa Alta, pues no sólo tenemos sus poemas en náhuatl y español, sino que el material es enriquecido con una ponencia sobre el uso y modernización de la escritura náhuatl, las versiones en esta misma lengua de el Himno Nacional Mexicano y de una eucaristía o misa; aunados a una pequeña obra teatral y una poesía coral; además de la cronología de los datos biográficos del autor y la historia del logotipo que, nacido para ser usado en la feria regional de agosto en 1939, ha pasado a ser el símbolo de la delegación Milpa Alta.

Las raíces campesinas y agrícolas de Milpa Alta se encuentran presentes en varios de los poemas. Estos nos deja ver una Milpa Alta, antaño productora de maíz, que se enfrenta a otros sucesos relacionados con el campo como son los diferentes “trabajos” que se deben realizar a las milpas con el fin de que las plantas queden mejor fijadas al suelo y puedan crecer hasta madurar y ser cosechadas; el problema de las tuzas que al alimentarse destruían las matas de maíz o de la hierba que invadían los terrenos de labor si el campesino no era esmerado en el mantenimiento de su terreno.

Así tenemos que en “La Labor del Campo” dice que en las tierras labrantías:

La tuza devora
arruina las matitas;
mata a doña tuza,
truena a doña tuza;
se llenan, se ahogan de yerba
todos los surquitos;
desyerba pues, desyerba
los terrenitos.
El maicito se cultiva
con la primera labor,
y después con la segunda
y además con el montón”.1

También aparece la parte festiva y gozosa del trabajo de la tierra cuando se pueden comer los tiernos elotes hervidos o en forma de esquites o chilatole, cuya temporada en esta región era desde fines de julio a inicios de septiembre. Teniendo como agregado de que también en este tiempo se puede disfrutar de las cañas. Lo anterior esta presente en la pequeña representación, con fin patriótico pedagógico, denominada “Pelagio”:

Pelagio.- (entra gritando y sacándose airosamente el sobrero)
ora sí, mis cuatezones,
que muera agosto y que viva ‘septiembre’…
¡y que muera el hambre y que vivan los elotes
que ya se están dando en la milpa del amo
así de grandotes! (Señala con las manos)”.2

Una referencia especial merecen los valores presentes en los textos, la forma en que se toman el estudio, el trabajo y el ahorro como medios para lograr el avance de la familia y la comunidad. Sin olvidar la dignidad de los hombres milpaltenses. Entre ellos destacan de nueva cuenta “La Labor del Campo” y “Bailemos” de donde desprendemos los siguientes fragmentos que nos ayudan a ilustrar lo anteriormente escrito:

Así pues, mozos que aún hoy somos
almacenemos nuestro maíz:
con él de viejos nos sostendremos:
muchos hijos nuestros se saciarán”.3
Y
No permitiré
ser un vil juguete
para aquél que sabe
leer y escribir.
¡A la escuela todos
andad pues, corramos;
y los viejecitos
y los muchachitos!4.


El maestro Fidencio Villanueva nació en Milpa Alta, en el barrio de San Mateo en el año de 1910, cuatro días antes del inicio formal de la Revolución Mexicana. Todo parecía indicar que se convertiría en sacerdote pero el establecimiento de los diversos gobiernos revolucionarios hizo estallar otra guerra civil conocida como movimiento cristero que ocasionó que el seminario fuera cerrado y que él buscara otra opción de vida. La encontró al ingresar en la Escuela Nacional de Maestros en 1928. De 1934 hasta el año de 1995 se entregó de manera apasionada al magisterio, primero como profesor frente a grupo, avanzando en el escalafón y convirtiéndose en director de primarias, supervisor de la zona escolar de Milpa Alta, inspector de la zona escolar  No. 53 de la dirección de educación primaria No. 4 y posteriormente de la zona 28 de la dirección No. 5. Su último encargo fue el de responsable de “Historia” en las primarias de Milpa Alta y Tláhuac5.

Su trabajo intelectual fue vario pues fue el pionero en el rescate de la historia regional de Milpa Alta, además uno de los primeros creadores de poesía náhuatl contemporánea e impulsor, como podemos leer en una de sus ponencias, de la modernización de la escritura para que los nahua-hablantes puedan comprender y leer sin dificultad lo que otros nahuatlatos produzcan6.

Finalizando el siglo veinte termina la vida del ilustre profesor, para ser más exactos, el 13 de septiembre de 2000. Si pudiéramos definir con pocas palabras la vida de un hombre estas serian, en el caso del maestro Fidencio, trabajo y entrega. Trabajo por el progreso de su comunidad y entrega a la enseñanza de varias generaciones de milpaltenses. Pero también podríamos definir al profesor Villanueva como un enamorado de la cultura, es decir, de aquello que se trasmite de generación en generación por ser lo más valioso de una comunidad. Él sabía de la importancia de no dejar perder, al paso del tiempo y el olvido, el acontecer de un pueblo y por eso realizó parte de su obra con ese objetivo.

Quizá varios de nosotros, aún sin saberlo, lo primero que leyeron relativo a la historia de Milpa Alta fue lo escrito por el profesor Fidencio, quién, siempre diligente, en la búsqueda de información en archivos históricos empezó a cocinar un primer acercamiento sobre del origen de los primeros milpalteses y su organización política bajo el dominio mexica.

No se ha de terminar este escrito sin mencionar la encomiable labor realizada por el profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva, sobrino de nuestro maestro Fidencio, quién hizo posible el rescate de los trabajos que ahora forman parte de Aztecacuicame.

* Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
 y vecino del barrio de la Concepción, Villa Milpa Alta.


1 VILLANUEVA ROJAS, Fidencio. Aztecacuicame. Cantos Aztecas. México, GDF/PAPO, 2006, p. 39
2 Ibíd., p. 135
3 Ibíd., p. 79
4 Ibíd., p. 41
5 Ibíd. 143 – 149 pp. Los datos biográficos fueron tomados de este texto.
6 Ibíd. p. 2