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miércoles, 22 de noviembre de 2017

VESTIR Y VIVIR EN MILPA ALTA II.


Por: Raymundo Flores Melo.

DE LOS ALBORES AL FINAL DEL SIGLO XX

Por encontrarse cerca de la Ciudad de México, los habitantes de Milpa Alta, al finalizar el siglo XIX, empezaron a abandonar su vestir tradicional; primero los hombres, después las mujeres. De manera paulatina la elaboración artesanal de prendas de vestir fue sustituida por ropa y telas de tipo industrial.

De la transición da cuenta el libro De Porfirio Díaz a Zapata[1].  En él encontramos referencia a la adopción forzada de ropa occidental por parte de la población, así como del uso de zapatos para los infantes.

En esa época, gobernando nuestro padre Porfirio Díaz, los hombres sólo usaban camisa y calzón. Y les decía el prefecto: ‘También les digo que ya no quiero que anden saliendo en calzón. Quiero que aprendan cómo deben andar en este pueblo. Si tienen hijos los deben mandar a la escuela, y también cambiar ustedes de ropa. Y si no tienen hijos sólo será necesario que cambien de ropa. [que compren pantalones]. El que no obedezca se le encarcelará un mes. Aquí los cogerán presos. Ya es justo que se compren ropa’.[2]

En víspera del centenario de la Independencia de nuestro país:

Toda la gente estaba asustada porque si no obedecían los padres serían apresados por un mes o pagarían mucho dinero en la prefectura. Por eso todos se preocuparon por calzar a sus hijos.”[3]

Si bien este proceso empieza a notarse en la región a fines del porfiriato, los remanentes de las prendas tradicionales serán fuentes de inspiración artística bajos los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana.

La ropa occidental es  combinada con aquella realizada en telar de cintura hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado; de tal manera, que podíamos ver a los señores mayores de cada pueblo con camisa y pantalón producto de la moderna industria textil, usando huaraches y ceñidor a manera de cinturón, o mujeres y niñas engalanando su pelo con cintas con punta de chaquira y portando la blusa tradicional.

A la par que se dan estos cambios, sucede algo que ayudará - años más tarde - a rescatar y valorar el vestir ancestral por la influencia que produce: la presencia de doña Luz Jiménez como modelo. En 1920 la encontramos, ataviada con el traje del altiplano, modelando para los pintores  Ramón  Alva de la Canal y Fernando Leal en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán. Después haría lo mismo con Roberto Montenegro, José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, entre otros.

En el México post-revolucionario se está constituyendo una identidad nacional, y esta india milpaltense es, con su forma de vestir, la que va a lograr de manera indirecta difundir la vestimenta de Milpa Alta y proyectarla a nivel nacional, gracias a que en ese momento, el Estado promueve “La exaltación de los indígenas como encarnación de una esencia prehispánica y luego como representantes de la verdadera mexicanidad[4], donde sus características físicas y culturales la hacían embonar de manera adecuada.

De está época existen cuadros donde se pueden distinguir las características de vestir femenino de la región.

Entre ellos los de Fernando Leal que datan de 1920 y 1921. En sus pinturas vemos a la joven Luz Jiménez portando la tradicional blusa de manta con cuello y mangas decoradas con punto de cruz,  su chincuete o enredo y faja de labor, además de unas trenzas peinadas con cintas fabricadas en telar de cintura, es decir, con el atuendo que tenía cuando modeló ante los estudiantes de la Escuela de pintura al aire libre.

El primero de los cuadros se llama "India con frutas", en él doña Luz, lleva sobre su cabeza una charola con diferentes frutos, y el segundo "El campamento de un coronel zapatista"[5], donde se recrea una escena en la que la tropa descansa, Luz ofrece una jícara de pulque al soldado revolucionario recostado, ataviado con un sombrero con la imagen de la virgen de Guadalupe al frente, portando camisa y calzón de manta.

Lo mismo sucede con las fotografías de la joven Luciana que dan testimonio de la indumentaria tradicional de Malacateticpac. Un ejemplo es la foto de Ernest Gruening., “Luz en Milpa Alta” (1928), en donde doña Luz se encuentra arrodillada tejiendo con telar de cintura y usando un malacate.

Son fotografías y pinturas que legan a la posteridad el vestir y el vivir de la Milpa Alta de la época.

Para finalizar se hará mención a un trabajo de la segunda mitad del siglo XX que hace referencia al vestir de los indios de esta región del centro de México.

En 1957, entre abril y septiembre[6], el etnólogo holandés Rodolfo van Zantwijk emprende un trabajo de investigación en Milpa Alta. Durante su residencia en la región observa y se nutre con informantes locales. Al referirse al vestido de los habitantes, lo primero que menciona es que “Los vestidos de la vida diaria son poco aztecas”. Entre la indumentaria tradicional enlista y describe la siguiente:

el quechquémitl, una especie de camisa sin mangas de forma romboidal, muchas veces con ricas decoraciones; el tlacotontilmatli, una chaqueta sin mangas, tejida de lana de un patrón abigarrado, cuyo borde inferior termina en largo fleco. Así hombres como mujeres usan este vestido; el cuatlacehualcalli o sombrero, llevado especialmente por hombres; el tlalixtecapatli o tecah, la sandalia azteca; usada casi solamente por hombres porque las mujeres generalmente andan descalzas; el tilmatli, una manta pesada de lana, a veces adornada con ricos patrones, que sirve tanto de cobertura como de abrigo[7].

En los años 70`s, para ser más exactos entre 1971 y 1974[8], llega a la región el antropólogo Joaquín Galarza a pasar una temporada en el pueblo de Santa Ana Tlacotenco, lugar donde recoge una serie de diseños en textiles que se elaboraban en la zona. Gracias a ese trabajo conocemos las temáticas presentes en las cintas, fajas y blusas.

En el decorados de las mismas encontramos una variedad de plantas (hojas), flores (guías, coronas y collares), floreros, frutos y animales (pájaros, águilas, gallinas, gallos, guajolotes, ardillas, venados, perros) además de estrellas, representaciones de hombres y mujeres, partes del cuerpo humano como el corazón y motivos geométricos. Todas ellas que dan cuenta del espacio geográfico donde se desarrollaba la cultura milpaltense.


Noviembre de 2017.


[1] HORCASITAS, Fernando (recop.). De Porfirio Díaz a Zapata. Memoria Náhuatl de Milpa Alta. México, UNAM; 1968, 151 pp.
[2] Ibíd., pp. 40-41
[3] Ibíd., p. 93
[4] LÓPEZ CABALLERO, Paula. Indígenas de la nación. Etnografía histórica de la alteridad en México (Milpa Alta, siglos XVII-XXI). México, FCE, 2017, p. 135
[5]  Ambas obras pueden ser apreciadas en el libro Luz Jiménez, símbolo de un pueblo milenario 1897-1965. México, CONACULTA, 2000, pp. 54, 64 y 65.
[6] ZANTWIJK, Rodolfo. Los indígenas de Milpa Alta, herederos de los aztecas. Amsterdam, Instituto Real de los Trópicos, 1960, p. V
[7] Ibíd., p. 26
[8] GALARZA, Joaquín. Dibujos tradicionales. Tejidos de Santa Ana Tlacotenco. México, Ed. Amatl, 1996, 138 pp.

domingo, 15 de octubre de 2017

PARTE MILITAR DE LOS SUCESOS DE "CHAPITEL".

Parte militar expedido por la Comandancia Militar de México dirigido al general Álvaro Obregón, Secretario de Guerra y Marina, fechado el 16 de octubre de 1916, que narra los sucesos ocurridos en "Chapitel" el 15 de octubre del mismo año.

viernes, 22 de septiembre de 2017

NUESTRA CASA, NUESTRA IGLESIA: LA ASUNCIÓN DE MARÍA.


Por: Raymundo Flores Melo

Martes 19 de septiembre de 2017; era la una de la tarde con catorce minutos. Un sismo de 7.1 grados en escala de Richter, originado entre los estados de Morelos y Puebla estremeció con fuerza la Ciudad de México. El sureste de la capital, que en sismos anteriores fue poco afectado, ahora sufría sus embates.

La tecnología en comunicación y las redes sociales hicieron posible conocer de manera inmediata lo sucedido: la torre de la iglesia grande de Milpa Alta había colapsado. La iglesia de la Asunción de María, cuya primera fase constructiva inició en el siglo XVI, se quedaba sin campanario, con graves afectaciones en su interior y torre del reloj, así como en su barda perimetral y entrada principal.

Las personas – en su mayoría jóvenes desalojados del colegio de bachilleres - que pasaban en ese momento por la calle Michoacán experimentaron temor por la caída y la gran nube de polvo que se levantó, cuando campana y rocas se precipitaron contra una las bardas contiguas al templo.

Disipada la polvareda pudo verse el daño. Casi de manera inmediata vecinos de la comunidad se acercaron a ver lo sucedido y conforme fueron pasando los minutos, los pobladores llegaban y miraban estupefactos su iglesia derruida.

Muchos de ellos habían sido bautizados y casados en su interior; varios habían acudido, por lo menos, una vez en su vida a misa o alguna de las conmemoraciones de Semana Santa, Candelaria y fiesta patronal del 15 de agosto.

El templo había servido de manera cotidiana para muchas fotografías que los milpaltenses guardan en el cajón de recuerdos, o en su memoria como un sitio donde pasar el rato sentado en sus bancas o jugar en sus jardines.

La expresión de las personas que se acercaban era de incredulidad y tristeza. Miraban con unos ojos que presagian despedida.

Algunas horas después, los mayordomos acudieron al templo para sacar a las imágenes y resguardarlas en mejor lugar. Sobre los daños a la patrona de Milpa Alta: “se fracturó su dedo y se lastimó su rostro[1], escribió un joven de la localidad al día siguiente.

Una vecina expresó su sentir en torno al suceso:

alguien dijo -la iglesia sufrió daños. Y al voltear a ver, sentí como si me hubieran arrancado un pedazo de mi, se estrujó mi corazón. Podrán pensar -es sólo un inmueble- pero un monumento que por años se ha visto majestuoso, imponente y que resguarda los secretos de todo un pueblo desde S.XVI. Regresé a casa... Fuimos a ver a mi abue; Alejandra Silva. La acompañamos a ver la iglesia de la Asunción de María porque para ese entonces ya estaba enterada de los daños. Su mirada lo dijo todo. A ella, estoy segura, también se le estrujó el corazón. Muchos adultos se acercaban a visitar la iglesia, como para darle consuelo[2].

En las primeras imágenes que salen a la luz pública, encontramos el interior del templo vacío, sin bancas, únicamente colgando en sus paredes los cuadros de grandes dimensiones, entre los que destacan el alto-relieve La Asunción y coronación de la virgen y el exvoto que da cuenta de un naufragio.

Tierra y pedazos de roca tirada en algunas partes del piso, que junto con varias grietas,  dan evidencia de la afectación de nave y cúpulas.

Gracias a los drones pudimos apreciar los daños desde el aire; afectaciones que, sin duda, llaman a pensar sobre el futuro de la iglesia de Milpa Alta. Hasta el momento en que se escriben estas líneas no hay reporte sobre los daños estructurales. Esperemos que pueda ser restaurada y siga siendo parte del patrimonio cultural de todos los milpaltenses.


22 de septiembre de 2017.


[1] Conversación por facebook con Jorge Laurrabaquio, miércoles 20 de septiembre de 2017.
[2] Publicación de Alejandra Sánchez Galicia en su muro de facebook, miércoles 20 de septiembre de 2017.

sábado, 9 de septiembre de 2017

INVITACIÓN

El próximo sábado 23 de septiembre de 2017, se presentará el libro Indígenas de la Nación. Etnografía histórica de la alteridad en México (Milpa Alta, siglos XVII-XXI) de la doctora Paula López Caballero. 

La cita es el museo Altepepialcalli ubicado en Av. Yucatán sur, esquina Michoacán, en Villa Milpa Alta, a las 17:30 horas.

Presentán: Manuel Garcés Jiménez, Juan Carlos Loza Jurado y Raymundo Flores Melo.

Contaremos con la presencia de la autora.

No falten.

martes, 15 de agosto de 2017

LA ASUNCIÓN, LA SEÑORA DE AGOSTO.


Por: Raymundo Flores Melo

El quince de agosto es la fiesta de Milpa Alta, es la fiesta de la Asunción de María. Se conmemora la fundación de este pueblo de origen nahua, así como parte de sus tradiciones y costumbres.

Un día antes – por la noche -, la virgen de la Asunción es bajada del altar mayor, entre sahumerio, música de huehuetl  y chirimía, para ser ataviada con su nuevo ropaje, palma, cetro y corona por las señoritas de la comunidad.

Tal parece, que la víspera del quince, se representa aquella escena pintada en los mapas de 1690 y 1870 de la propiedad comunal, donde una india principal se postra a los pies de la virgen para  ofrecerle una palma y corona que son símbolos de esta advocación mariana[1].

En su descenso, la imagen va envuelta a la usanza prehispánica, así como los antiguos mexicanos guardaban a sus dioses. La manta que la cubre va sujeta por varios ceñidores realizados en telar se cintura. El envoltorio es portado por cuatro hombres hasta la anda procesional.

Una vez colocada y vestida, la virgen recibe, junto con el tañer de campanas y el tronar de cohetes, las mañanitas por los feligreses presentes en el templo y por los diferentes barrios de la comunidad de Milpa Alta y algunos pueblos cercanos, dando inicio a las celebraciones en honor a la patrona de Malacateticpac.

Durante la festividad se celebran diferentes misas; en el atrio del templo se hace un concurso de bandas que son llevadas por cada uno de los primeros cuatro barrios o secciones (Santa Martha, San Mateo, La Concepción y Santa Cruz)[2], y son recibidas las diferentes salvas o promesas consistentes en arreglos florales, música (banda de viento, mariachi) y cohetes.

En estos días, y desde 1938[3], se celebra la feria regional donde se hace una exposición agropecuaria en la que participan los vecinos que se dedican a la cría de animales y al cultivo de tierra.

Antes, las artesanías ocupaban un lugar importante, ahora su presencia es simbólica pues los productos comerciales de importación acaparan la mayor parte de los espacios.

Las atracciones artísticas y los juegos mecánicos siguen siendo una forma de esparcimiento para los niños y jóvenes del lugar, quienes pueden disfrutar de la rueda de la fortuna, los caballitos, los coches locos y otras atracciones.

Los compadres, amigos e invitados de lugares cercanos y lejanos siguen disfrutando de diferentes platillos como el mole negro con pollo o guajolote, arroz rojo, nopales en escabeche, tamales de frijol y alverjón, tortillas azules hechas a mano y, de manera ocasional, pulque.

Por la noche se realiza la quema del castillo de fuegos artificiales e inicia el baile que dura hasta la primeras horas de la madrugada.

Si vives en la periferia del poblado podrás escuchar la música de los diferentes grupos que amenizan el baile de feria.

Agosto de 2017.


[1] FLORES MELO. Raymundo. En la Milpa Alta. Historias y crónicas. México, SEDEREC, 2016, p. 56
[2] Las bandas tocan durante los días 14, 15 y 16 de agosto. Su presencia se debe a la cooperación económica de los vecinos de cada barrio.
[3] En 1939, el profesor Fidencio Villanueva Rojas diseña el logotipo de la feria, mismo que en la década de los ochenta fue usado como distintivo de la delegación Milpa Alta. Véase: VILLANUEVA ROJAS, Fidencio. Aztecacuicame. Cantos Aztecas. México, GDF/PAPO, 2006, 152-153 pp.

lunes, 24 de julio de 2017

MAMÁ SANTA ANA.


Por: Claudia Rosas Cruz
Sec. Altepecalli.


Se acerca el cumpleaños de mamá Santa Ana,
todos se preparan para el gran reventón.
Son las tres de la mañana,
vaqueros, aztecas, charros y santiagueros,
listos para cantar y bailar con emoción.



Nota: tomado de RETANA ZAMORA, Martha (comp.). Yo soy de Milpa Alta. Poetas adolescentes, niños ilustradores. México, PACMyC, 2017, p.20

domingo, 2 de julio de 2017

LOS TESOROS DE LOS CERROS DE MILPA ALTA.


Por: Ivonne Yadhira Chavira Dueñas
Sec. Tlacatecpac.


Milpa Alta, llena de titanes que se hacen llamar cerros,
llena de dulzores y hermosuras.
El nopal descansa en nuestras fértiles tierras,
estamos orgullosos de nuestros campos,
llenos de trabajo. 

 
Nota: tomado de RETANA ZAMORA, Martha (comp.). Yo soy de Milpa Alta. Poetas adolescentes, niños ilustradores. México, PACMyC, 2017, p. 11

sábado, 1 de julio de 2017

EL TEUHTLI.


Por: Uriel Francisco Escamilla
Sec. 37, Emiliano Zapata.


Teuhtli, tan grande y bello,
con el sol resplandecen
tus quelites  y magueyes.
Tú, gran cerro majestuoso
 y protector de todo.
Han labrado tu nombre en el infinto.



Nota: tomado de RETANA ZAMORA, Martha (comp.). Yo soy de Milpa Alta. Poetas adolescentes, niños ilustradores. México, PACMyC, 2017, p. 11

martes, 21 de marzo de 2017

LA SECUNDARIA TEUTLI: UNA ESCUELA DE PELÍCULA.



Por: Raymundo Flores Melo.

En 1938, es filmada, con algunas locaciones en San Antonio Tecómitl, pueblo de la delegación Milpa Alta, la película Los millones de Chaflán. Fue estrenada en el mes de julio del mismo año y contó con las actuaciones de Carlos López “Chaflán”, Joaquín Pardavé y Emma Roldán, entre otros.

Narra la historia de un ranchero, cuyas tierras son disputadas por dos compañías petroleras norteamericanas. A instancia de su obsequioso e interesado compadre y por presión de su esposa, accede a vender la propiedad por dos millones de pesos, más tres centavos oro por barril extraído.

Su nueva riqueza produce el asedio de varias personas para hacer negocios a su costa y sacar el máximo beneficio, situación que llevará a Chaflán casi a la ruina.

Una de las primeras decisiones de don Prisciliano Ordóñez, es destinar cien mil pesos para la construcción de una escuela para el pueblo, acción que, a la postre, hace que haya válido la pena correr todos los sinsabores de ser nuevo rico.

El interés regional por la cinta, radica en que en ella aparece la entrada y parte de los arcos invertidos de la barda perimetral del templo de San Antonio de Padua, así como el gran y viejo fresno con su jardinera, que está – si vemos de frente el exconvento – de lado derecho,  casi sobre la calle 5 de Mayo, aquella que se dirige al poblado vecino de San Nicolás Tetelco.

Hay otros edificios reconocibles, como la casona que se encuentra en la esquina de las avenidas Hidalgo y 5 de Mayo. Sin embargo, es importante mencionar que “Los habitantes de aquellos tiempos veían con verdadero asombro y curiosidad todo un equipo cinematográfico que se movía frente a la desaparecida Escuela Primaria “República de Venezuela”, [que] es ahí donde se le adaptó una supuesta peluquería llamado “El Rizo de Oro”[1].

Pero sobre todo,  están las inmejorables vistas del inmueble que ocuparía una de las primeras escuelas secundarias en el sur de la ciudad de México.

En la película, la escuela es construida y, para ejemplificarla, son usadas las nueva instalaciones de lo que iba a ser un centro educativo agropecuario[2], que fue inaugurado el 3 de marzo de 1938, quince días antes de que el presidente de la república, general Lázaro Cárdenas del Río, expropiara la industria petrolera en nuestro país[3].

De tal manera que podemos ver algunas calles principales del pueblo como son la avenida Morelos y Las Palmas - con sus camellones sembrados con pequeñas palmeras - cuando pasa el carro y remolque que lleva a la comitiva que acompaña a don Prisciliano rumbo a la apertura de la escuela.

Distinguimos bardas y casas de piedra, algunas de ellas techadas con tejamaniles sostenidos por rocas de tamaño medio.   En la lejanía apenas se alcanza a divisar una parte de la ladera oriental del viejo volcán Teuhtli.

La característica fachada y jardinera oval de la hoy secundaria número nueve se aprecian en todo su esplendor. Sus edificios de piedra, ventanas en arco de ladrillo,  así como las techumbres de teja y la entrada en forma de arco que sirve de fondo para la parte final del filme.

Al ver el edificio de la secundaria, no podemos dejar de pensar en todo el trabajo invertido por los pobladores de la región, en especial de los habitantes de Técomitl, en la labor del profesor Quintil Villanueva Ramos y en la influencia que tuvo este centro escolar desde 1940[4] en las siguientes generaciones de milpaltenses.


Marzo de 2017.


[1] GARCÉS JIMÉNEZ , Manuel. Construir escuelas, es hacer patria. Ochenta años de labor educactiva. Texto de próxima aparición.
[2] GARCÉS JIMÉNEZ, Manuel (coord.). Crónica de Milpa Alta y pueblos circunvecinos. Antología. México, SEDEREC, 2016, pp. 131-132
[3] Ibíd., pp. 140-141
[4] Año en que se convierte en la escuela secundaria número nueve.

viernes, 10 de marzo de 2017

VIEJAS POSTALES QUE APENAS EN EL CORAZÓN SE HALLAN.



Por: Abigael Bohórquez
I

PANORÁMICA DE MILPA ALTA

Esto es Milpa Alta, amor, colmena ardida,
comarca del geranio y su techumbre;
esto es Milpa Alta, amor: adormecida
en la paz de su propia dulcedumbre.

Esto es Milpa Alta, amor, y su estatura
de lluvia macho y gérmenes amantes;
esto es su vientre mineral, su agrura,
y estos los altos soles caminantes.

Esto es Milpa Alta, amor: arna del canto,
esto el corno de aromas que la encierra,
vena fértil, lunario del acanto; 

esto el atlas de llamas y de tierra,
el idioma nopal, el amaranto,
y los diez mandamientos de la sierra.

II

VISTA DEL TEUTLI

Esto es Milpa Alta, amor, desenterrada
de jazmines a nardo, arpa secreta;
limón en vilo, soledece alada
su decidida situación violeta.

Esto es Milpa Alta, amor: el sobresalto
de la piedra y su luz paralizada,
la osatura violenta del basalto
y su cráter de estatua derrotada.

Esto es Milpa Alta, amor: la primavera
que a pulso y puño y a sudor camina
desde el pómulo tibio de la pera.

Y allá en el corazón de la neblina,
un puma de esmeraldas y madera,
sobresalta la noche campesina.


III

PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN

Esto es Milpa Alta, amor, hay un osario
que bajo fresnos el candor irriga;
quema un viejo dolor el incensario;
de estar en pie la torre se fatiga.

Esto es Milpa Alta, amor; el campanario
carga la cruz a cuesta del convento;
y el corazón levita y milenario
se da golpes de pecho con el viento.

Dinastía de miel, descalzo asombro,
gracia de ave maría bajo el cielo,
zenzontle y toronjil en que te nombro;

esto es Milpa Alta, amor, el pardo vuelo
de las palomas, la semilla al hombro
y sólo hacer la voluntad del suelo.


IV

Esta mi madre donde fui nacido
y en la que prologué la desterneza;
ésta su piel en la que fui dolido,
el pez argente, el ánade turquesa.

Este es mi cuerpo, amor, la quemadura
donde al viento manoso soledeces,
éste mi corazón, quebrajadura
donde tú, entrinecido, veraneces.

Y finalmente, amor, este paraje,
la espiga abigarrada y comunera,
el maguey y la vid, el huerto en viaje,

el relincho, el zorzal, la sementera:
esto es Milpa Alta, amor. Y, en el paisaje,
vuelve a creer en Dios la primavera.


Nota: el texto fue tomado del libro Abigael Bohórquez Poesía reunida e inédita. Edición, estudio y notas de Gerardo Bustamante. México, Gobierno del Estado de Sonora, 2016, pp. 315-317.

domingo, 5 de marzo de 2017

OZTOTEPEC ,1963: CORAZÓN DE NIÑO.



Por: Raymundo Flores Melo.

San Pablo Oztotepec es un pueblo comunero perteneciente a la delegación Milpa Alta, en él se filmaron, en 1963, varias escenas de la película Corazón de niño del director Julio Bracho.

El elenco contó con la participación del actor Ignacio López Tarso como protagonista. La obra es una adaptación de Corazón diario de un niño del escritor italiano Edmundo de Amicis.

El interés por la cinta radica, en que en ella se pueden reconocer varios lugares representativos de Oztotepec.

La historia narra la llegada de un maestro para sustituir a su antiguo mentor recién fallecido. El profesor Ezequiel Almeida se enfrenta con un grupo de sexto grado lleno de particularidades y, por medio de una carta del viejo docente, y la convivencia diaria, va conociendo a cada uno de los alumnos, sus problemas y familias; todo ello, aderezado por varias historias donde se realzan valores cívicos y morales.

Siguiendo la secuencia del filme y adentrándonos en tema que nos compete,  tenemos los siguientes lugares de San Pablo:

La película inicia con el entierro del profesor Márquez, el cual es representado en el atrio – en el que todavía se aprecia el panteón – perteneciente a la iglesia de San Pablo Apóstol (s. XVI-XVII), templo que podemos admirar al fondo de la toma, así como el caserío que lo rodea formado por casas de dos aguas en su mayoría.

Posteriormente, los niños salen caminando por la puerta atrial tomando la calle Emiliano Zapata, para luego pasar fuera de los arcos invertidos del  viejo templo de Chalmita[1] y dirigirse al costado derecho de la iglesia “nueva” que aún se encontraba en construcción.

En el filme también se aprecia parte de la geografía montañosa de la región, así como el tipo de vegetación. El lugar donde llega el camión que trae al nuevo maestro es la calle principal del pueblo - Avenida Fabián Flores-, donde podemos distinguir un balcón que pertenece a la Quinta Axayopa[2], construcción que data de los siglos XVIII-XIX.

Es posible que la escena donde López Tarso lee la carta de su maestro, sea un lugar elevado, cercano al templo de  Chalmita  - del que se aprecia una de sus torres - y el deportivo del pueblo donde vemos  como los alumnos de la escuela[3] juegan futbol.

En la siguiente escena el profesor reprende a tres alumnos por haber matado con resortera a un pájaro.  En ella vemos parte del paisaje milpaltense, donde destacan el volcán Teuhtli y el lago de Chalco.

Corazón de niño, sin duda, es una cinta que nos hará recordar como fue uno de nuestros pueblos, sus casas, calles y geografía, hace poco más de medio siglo.

Marzo de 2017.


[1] La imagen del Cristo pasa a su nueva casa en la década de los noventa del siglo pasado.
[2] Hoy casa de cultura. Fue propiedad del señor Brígido Molina.
[3] El inmueble escolar que se presenta en la película es la Escuela Maestro Adolfo Valles que se encuentra en el pueblo de San Andrés Ahuayucan, delegación Xochimilco.