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jueves, 5 de abril de 2012

TRADICIÓN ORAL, LENGUA NÁHUATL E HISTORIA:


INVITACIÓN AL RESCATE DEL PASADO DE MILPA ALTA
Por: Raymundo Flores Melo*

La tradición oral juega un papel importante en la construcción de la historia de los pueblos con raíces indias1. Si bien, en un primer momento, estas comunidades no contaron con una voz que se hiciera oír dentro de la cultura hegemónica, el uso de esta fuente para la historia permite revalorar y reescribir parte de lo que nosotros llamamos historia nacional.

La gran riqueza que encierra la tradición oral todavía no ha sido explotada en su totalidad, hay muchas cosas para sacar a la luz de los cientos de pueblos que conforman nuestro país, de los miles de personas que han vivido su particular historia.

Los susurros de los antiguos habitantes de la Milpa se escuchan y nos cuentan una gama de aconteceres que traen, del pasado al presente, la palabra, las costumbres y tradiciones de quienes nos antecedieron.

La cultura resguardada por años se hace vigente. Voces como la de doña Luz Jiménez (†)2, del maestro Fidencio Villanueva (†)3, la de don Carlos López Ávila (†)4, la de José Concepción Flores Arce (Xochime)5, la del profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva (†)6,la del señor Miguel Vilchis Mancera (†)7 y la de don Antonio Bermejo8, sumadas a otras tantas, nos hablan de la gran importancia que le han dado los milpaltenses a la preservación de su pasado, de la querencia por la tierra que les vio nacer, así como el interés de legar a las nuevas generaciones una carga cultural, donde la lengua náhuatl ocupa un importante lugar.

Los nahua-hablantes reunidos, desde 1987, en el poblado de Santa Ana Tlacotenco9 han revitalizado la lengua materna de los milpaltenses, personas como Librado Silva Galeana y Francisco Morales Baranda hacen oír parte del conocimiento de los pueblos indios del sur del Distrito Federal; su participación con el doctor Miguel León Portilla ha enriquecido los estudios de la lengua náhuatl y ha hecho de Milpa Alta y sus pueblos bastiones de su preservación.

Dentro de este renglón también destaca la labor de promoción cultural llevada a cabo por don Inocente Morales Baranda y Artemio Solís Guzmán con sus clases de náhuatl, además del trabajo del señor Juan Torres Vilchis y el grupo de niños y niñas que prepara para llevar la poesía bilingüe del maestro Fidencio a distintos y variados foros del Distrito Federal.

En torno al habla mexicana, como olvidar las  diez Ferias del Libro Náhuatl10 preparadas por el maestro Abelardo Jurado Jiménez de San Bartolomé Xicomulco, la promoción y difusión que se hizo para los milpaltenses de lo que fue la lengua materna de sus antepasados.

Lo mismo ha pasado con otras personas que, de manera individual o en conjunto, han aportado su granito de arena en el conocimiento del pasado de la región; qué decir del doctor Francisco Chavira Olivos, exdelegado político (1998 – 1999) y autor de una de las primeras monografías de la región; o más recientemente, la labor de rescate y difusión que lleva a efecto el grupo Cultural Atoltecayotl y Juan Carlos Loza Jurado11 con las video realizaciones dedicadas a lo que han denominado “pueblo momoxca”, al náhuatl, a doña Luz Jiménez, al telar de cintura y a la preservación del medio ambiente; destacando también la elaboración del libro de relatosFrente al Tlecuil y otro más dedicado a la fauna de Milpa Alta.

Así mismo, en 2006, la casa de la cultura  de la “Quinta Axayopa” de San Pablo Oztotepec, con la coordinación de Noelia Cañedo Lozada y Rodrigo García Fernández, publicó un hermoso libro donde rescata la memoria oral de varios de los habitantes del pueblo12. Destacando aquí el trabajo del señor Pascual Gallegos Palma y del profesor Gilberto Lozada Ortiz.

De igual forma, el esfuerzo individual que ha realizado, desde 1972, el profesor Manuel Garcés Jiménez en el rescate de la historia del pueblo de San Antonio Tecómitl zonas circunvecinas con sus publicaciones en el Sol de México” y en la revista Nosotros, es encomiable y puede servir como ejemplo de perseverancia y pasión en la búsqueda del pasado.

Una mención especial merece el Consejo de la Crónica de Milpa Alta (COCROMA), organismo independiente, formado en 2002 por ciudadanos interesados en el conocimiento del pasado de su región. Este grupo, pese a no contar con apoyo institucional, se ha dado a la tarea de difundir la cultura milpaltense en varios foros, así como celebrar encuentros con investigadores locales. Su trabajo ha dado como resultado la publicación de la revista Teuctzin (2003), así como varios reconocimientos y que la historia de cada uno de los pueblos de la delegación se conozca en casi todo el Distrito Federal y más allá de las fronteras con la aparición de su pagina electrónica (www.cronicamilpaalta.org) y con la participación de algunos de sus miembros en la Asociación de cronistas del Distrito Federal y Zonas Conurbadas A.C.

Fruto de la influencia del COCROMA son las investigaciones que se realizan en el pueblo de San Salvador Cuauhtenco por parte de los profesores Adán Caldiño Paz y Raúl Ramírez Retana, y el surgimiento de la pagina electrónica teuhtli de Raymundo Flores Melo.

Todos estos esfuerzos individuales han contribuido a hacer de Milpa Alta un ejemplo en el trabajo de rescate de la “tradición oral”, de la lengua náhuatl y de la historia regional. Gracias a todos ellos, nuestros pueblos han dejado de ser desconocidos para un buen número de habitantes de la ciudad de México, y han hecho que esas personas que consideraban a Milpa Alta como algo lejano y ajeno, la miren con otros ojos y vean la importancia cultural y natural que posee.

La historia oral tiene en sí una carga emocional importante pues, gracias a ella, las personas pertenecientes a una comunidad se sienten identificadas y refuerzan su sentido de pertenencia a un lugar. Este componente proporciona la emotividad que hace significativo un conocimiento – en este caso el histórico -, al mismo tiempo que logra conservar parte de la cultura que, debido a múltiples factores, ha ido debilitándose e inclusive llegándose a perder en parte.

Por eso, hoy se vuelve necesario que, cada uno en su pueblo - de los doce que conforman la delegación de Milpa Alta -, empiece el rescate de tradiciones, cuentos, canciones, pequeños relatos, hechos particulares, forma de vida, técnicas de cultivo que todavía están en la mente de los viejos, en la cabeza de aquellas personas que por iniciativa propia se dieron tiempo de conocer su pasado o que estuvieron presente en sucesos importantes de su localidad.

Si bien es cierto que varios científicos sociales, desde la primera década del siglo XX, han estudiado parte de la historia, costumbres, tradiciones, lengua, religión de Milpa Alta, es preciso que este esfuerzo salga de los y para los milpaltenses. Es necesario que lo hagamos nuestro, pues va a ser una de las pocas defensas que tengamos ante una inminente absorción por parte de la gran urbe que es la Ciudad de México. Muchas veces estos investigadores han caído, por desconocimiento, en errores y omisiones, mismos que se han reproducido de forma exponencial, pues sus trabajos son las fuentes de donde toman datos otras personas. Es aquí donde se hace necesario hacer una revisión y corrección de las imprecisiones.

Los materiales recolectados serán la fuente donde los interesados, ya sean cronistas, historiadores u otros estudiosos del pasado, tomarán los elementos para reescribir la historia de cada una de nuestras comunidades. En nuestras manos está el legar aquellas cosas que consideramos importantes, aquellas que ya se estén perdiendo, o bien, como de manera sabia lo dijo uno de los viejos milpanecos en un párrafo de los documentos de la propiedad comunal de Milpa Alta “para que sepan los que aún no nacen”.

Todavía falta mucho por saber de cada uno de los barrios que conforman nuestros pueblos, de sus iglesias, santos, mayordomías, de sus diferentes actividades económicas, de su gente y la manera de pensar y, claro,  de ese continuo en la historia de Milpa Alta: la defensa de la tierra y bosque comunal que se viene desarrollando desde finales del siglo XVI y que ha servido, a finales del siglo XX, con la búsqueda de la documentación para la confirmación y titulación de la propiedad comunal, para darle un nuevo impulso al estudio del pasado; pues gracias a este movimiento se pudo realizar la paleografía y hacer públicos los documentos primordiales – que obran en el expediente agrario de Milpa Alta –  que han servido a más de uno para sustentar sus trabajos de investigación.

En este renglón, la actuación del profesor Raymundo Flores Aguilar ha sido importante, pues a lo largo de más de veinte años, recopiló documentación sobre Milpa Alta y su propiedad comunal, acudiendo tanto a dependencias gubernamentales como a vecinos participes en los diferentes momentos de la defensa por la tierra.

Lo curioso o paradójico del asunto es que estos documentos no han sido procurados por la representación comunal reconocida por las autoridades, sino por un grupo de comuneros de Villa Milpa Alta, San Lorenzo Tlacoyucan y San Juan Tepenahuac que, pese a las trabas legales y de la propia representación, han trabajado de manera conjunta en el resguardo y rescate de los documentos de la comunidad.

Si bien, es cierto que existen instancias gubernamentales, tanto a nivel local como federal, encargadas de proyectos de rescate cultural de los pueblos originarios, la difusión e impacto de los mismos ha quedado circunscrito, en el mejor de los casos, a unas cuantas personas de cada comunidad por la carencia en difusión.

Por ello, a la par del rescate de la tradición oral y de los trozos de la historia, debemos pensar en los medios de difusión que  ayuden a dar a conocer estas investigaciones a cada uno de los sujetos a los que les pertenece. El internet es una herramienta inmejorable en estos casos, por que no únicamente se circunscribe a lo local.

Milpa Alta es mucho más que nopales y mole, su pasado siempre trae insertado su afinidad por el trabajo; primero sembrando los maizales y el cuidado de sus terrenos, después con el cultivo de magueyes y la producción de pulque; y ahora con el nopal y la industrialización del mole.

La capacidad de adaptarse a las cambiantes circunstancias económicas ha hecho de los milpaltenses gente emprendedora que lo mismo puede estar sembrando la tierra que desempeñando un trabajo de tipo burocrático, o bien encontrarse vendiendo sus productos en los diferentes mercados del Distrito Federal, Estado de México y Morelos pero conservando una esencia que los hace partícipes de un continuo cultural.

Por eso la necesidad de mirar hacia atrás, de trabajar en el rescate de nuestra historia y difundirla. Por eso la existencia de una pagina electrónica como www.teuhtli.com.mx, donde los interesados puedan encontrarse y decir, desde un lugar de la milpa alta: esto somos.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vecino del barrio de la Concepción.
rayflome@gmail.com


1 Véase SITTON, Thad, et.al. Historia Oral. Una guía para profesores (y otras personas). México, FCE, 178 pp.
2 Fue informante y maestra de lengua náhuatl de Roberth Barlow y de Fernando Horcasitas.
3 Maestro de muchas generaciones de milpaltenses, autor de la primer monografía histórica y con una producción poética variada, además de traducciones a la lengua náhuatl.
4 Informante y coautor del antropólogo Joaquín Galarza. En vida fue presidente del Consejo Supremo Náhuatl en el D.F.
5 Maestro de náhuatl, narrador y poeta, con varios trabajos importantes en su haber. Fue informante de de Rudolf van Zantwijk.
6 Excelente narrador oral de los cuentos que escucho de los labios de su madre Francisca Villanueva Rojas, La India Bonita. A cada uno de sus cuentos les imprimía un gran sentimiento que hacía que sus escuchas vivieran la emoción por el reflejada.
7 Fue uno de los informantes de Rudolf van Zantwijk en su libro Los indígenas de Milpa Alta, herederos de los Aztecas.
8 Informante de la antropóloga Teresa Losada.
9 Véase SILVA GALEANA, Librado “Experiencias de los encuentros de Nahuahablantes en la Delegación Milpa Alta”, en Urbiindiano. La larga marcha a la ciudad diversa. México, GDF-UACM, 2005, 413 pp.
10 Se llevaron a cabo desde 1996 hasta el año 2005.
11 Loza Jurado ha sido el responsable de edición de los libros Quetzaltlahtolli del maestro Xochime y de Aztecacuicame del profesor Fidencio Villanueva.
12 Se trata del libro Xulaltequetl. Memoria de vida. San Pablo Oztotepec. México, GDF-Casa de la Cultura Axayopa, 2006, 112 pp.